sábado, 8 de agosto de 2026

El apartheid educativo vasco

Escalofriante entrevista, que, por su interés, reproducimos íntegramente. Aparecida en El Mundo el 7 de agosto de 2026. 






Ricardo Arana Mariscal: "Bildu lidera la política lingüística vasca desde hace mucho tiempo" 


Fue profesor de Primaria en colegios públicos y representante de CCOO antes de formar parte del equipo de Isabel Celaá en el Gobierno vasco. Euskaldún, hoy es una de las voces más críticas con la deriva de la educación y la gestión del euskera 

Josean Izarra, entrevistador.  Aquí.
  
Pregunta- En últimos meses el euskera ha vuelto a provocar enfrentamientos políticos, protestas en las calles y hasta la intervención de los jueces tanto por la legalidad de las ofertas públicas de empleo como por los exámenes en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). ¿Qué está pasando con el euskera en Euskadi? 

Ricardo Arana Mariscal: Estamos conociendo ahora los resultados de la política lingüística equivocada, errónea y sectaria que se está practicando en los últimos diez años. Ahora están aflorando todos los problemas que se han ido generando. La reforma de la Ley de Empleo Público [aprobada en el Parlamento vasco en junio por el PNV con la abstención de Bildu] es una iniciativa de los partidos nacionalistas para evitar las sentencias judiciales a favor de las demandas de trabajadores que llevaban años desarrollando su trabajo y que de repente en un proceso de estabilización no eran considerados válidos por una política lingüística terrible. En el caso educativo comenzamos a conocer sus consecuencias pese al secretismo del Departamento de Educación. En 2020, un informe del BBVA ya advertía de que nuestros resultados no se correspondían con el potencial del sistema. Pero nadie hizo caso. En 2016, en el informe PIRLS, Euskadi, con todo a su favor (edad temprana de acceso a la escolarización, más horas dedicadas a las lenguas, recursos económicos por alumnos) obtuvo los peores resultados de España. ¿Qué es lo que hicimos con ese informe? Absolutamente nada. Y cinco años después ni siquiera participamos en la siguiente edición. 

P- Mientras las estadísticas constatan que el euskera bate récords en lo que respecta a su conocimiento, los partidos nacionalistas y movimientos sociales afines denuncian un paso atrás en la denominada «normalización lingüística». ¿El euskera está en riesgo? 

 No hay un retroceso, sino que el euskera vive su mejor momento. Su transmisión está asegurada, incluso en familias mixtas [cuando uno de los dos no padres no es vascoparlante], lo conoce mucha más gente, se utiliza en todas las esferas de la vida pública... Tiene todo a favor. Está más presente que nunca en la cultura; hay un auténtica eclosión del euskera nunca antes experimentada. ¿Qué retos tiene? Es una lengua minoritaria en un mundo cambiante en el que las formas de comunicación son distintas. Es un reto, pero no un retroceso. 

P- La polémica más intensa sobre el euskera se ha vivido con la oleada de 80 ceros en un tribunal concreto en el que eran examinados alumnos castellanohablantes de centros concertados. ¿Se pueden explicar esos ceros con criterios estrictamente educativos? 

La posibilidad estadística de esos ceros es igual a que te toque el Euromillón, como me comentaba hace unos días un matemático. Solo se produce porque ha habido una voluntad de aplicar criterios muy duros, muy restrictivos. Y no lo achaco a los evaluadores, sino a que respecto al euskera estamos poniendo niveles de exigencia imposibles. Seguramente ese evaluador ha pensado que si a los chavales de Secundaria les exigimos un nivel de euskera de B2 [medio], como establece la ley aprobada hace dos años, es lógico que se exija el C1 [alto] a los bachilleres. Exigimos niveles imposibles porque la situación del euskera es de diversidad y no se puede tener el mismo nivel en Barakaldo que en Ataun. En Ataun es una lengua que está en todas partes, mientras que en Barakaldo su uso es muy restringido. En Euskadi el número de vascohablantes está en torno al 20%, y al otro 80% se le está aplicando la exigencia lingüística que solo una minoría puede cumplir. 

P- La realidad social en Euskadi -como en el resto de España- ha incorporado a un número importante de inmigrantes con hijos en edad escolar. ¿Qué riesgos se corren cuando tanto PNV como EH-Bildu presionan para que el euskera sea el idioma vehicular en todos los colegios e ikastolas? 
 
El riesgo es para toda la población castellanohablante, porque se la priva de la posibilidad de que la lengua materna tenga un carácter esencial en su aprendizaje. La enseñanza pública es la garante del derecho a la educación. En el próximo curso solo habrá una escuela pública en toda Euskadi en Arraia-Maeztu (Álava) que utilice el castellano como lengua de trabajo en el nivel de entrada (2 años). Todos los demás colegios están concebidos con el euskera como única lengua para vehicular el aprendizaje. Y quien sufre este problema son los no vascófonos. No olvidemos que la mitad de los inmigrantes de origen sudamericano tiene como lengua materna o primera lengua el castellano. Pero incluso si pensamos en un niño de origen senegalés que tiene como lenguas el wolof y el francés, sus posibilidades de aprender euskera son muy diferentes si vive en un entorno euskaldún o lo hace en el Gran Bilbao. Nosotros les damos a ambos el mismo modelo de euskaldunización, y quienes más lo sufren son aquellos que tienen menos recursos. Son niños cuyas familias ni siquiera saben si van bien o mal en sus estudios, salvo por los informes del profesorado. Es un sistema absolutamente clasista. 

P- ¿Cómo influye la imposición de este sistema educativo en los alumnos castellanohablantes? 

Si hacemos el análisis individual, es evidente que estamos limitando el derecho del niño a tener éxito escolar; un derecho que estaba expresamente recogido en la anterior Ley de la Escuela Pública vasca. Otra forma de verlo es que, como sociedad, nos estamos pegando un tiro en el pie al limitar que aflore el talento que hay en el País Vasco. Cuando a un niño que procede de un sistema educativo precario y es castellanohablante le obligamos a aprender euskera en más de la mitad de su jornada escolar, en lugar de a desarrollar el resto de sus aprendizajes, le estamos limitando su capacidad de utilizar el ascensor social del sistema educativo para mejorar sus condiciones de vida. 

P- Desde 1982 el PNV controla la educación, salvo la etapa, entre 2009 y 2012, en la que fue consejera la socialista Isabel Celáa, con usted en su equipo. Entonces apostaron por el trilingüismo, las competencias científicas y la excelencia. ¿Qué queda de la apuesta por estos tres ejes fundamentales? 

 Nada. El trilingüismo ha desaparecido de la educación pública y queda un sistema monolingüe. Los centros con euskera y castellano son anecdóticos. Las grandes debacles se dan en las competencias científicas y se ve en la PAU, en la Evaluación de Diagnóstico de 2022 y en PISA. El ámbito científico está absolutamente relegado. Somos la comunidad autónoma con el menor número de alumnos aventajados y excelentes. Sufrimos un sistema mediocre tirando a malo. Hay un dato estremecedor: tenemos el peor resultado de España en alumnado de origen extranjero, pero también en alumnado extranjero de segunda generación nuestros resultados son los peores de la OCDE. Tenemos un sistema hostil al alumnado que no es vascófono. Pero al mismo tiempo el sistema tampoco está siendo bueno para los alumnos vascófonos, que son un 20% del total.

P- El último informe de la Fundación Areces sobre la calidad educativa en España reconoce la complejidad de contar con 17 sistemas educativos, pero también apunta a que puede ser una oportunidad para que intercambien experiencias de éxito. ¿La educación vasca mira al resto de las comunidades autónomas? 

 El sistema educativo vasco sólo mira otras experiencias desde el punto de vista ideológico. Solamente miramos a Cataluña como referencia. Y la miramos olvidando diferencias básicas como lo que sucede con el catalán, que es una lengua romance. Traer aquí ese modelo es una locura. Pero no se quiere mirar las experiencias educativas del resto de España. Al mismo tiempo, tanto el Consejo Escolar del Estado, que incorpora a los autonómicos, como la Conferencia Sectorial de Educación están absolutamente infrautilizados. Podrían servir para compartir experiencias e impulsar un avance en todos los sistemas educativos autonómicos. 

P- El PSOE vasco ha llegado a advertir que, con las decisiones que ha adoptado el PNV en los últimos meses, se camina hacia un «apartheid lingüístico». ¿Qué ha pasado en los últimos años para que ese acuerdo político sobre el euskera haya saltado por los aires? 

Se ha cambiado el carácter de la lengua. El euskera ha pasado de ser un elemento de comunicación a ser un elemento de clasificación social. En los años 80 se logró que el euskera fuera siempre un elemento de comunicación en cualquier circunstancia o situación. Najat El Hachmi ha escrito hace poco en El País que la prioridad nacional es como someterse a un casting. Pues en Euskadi los vascos estamos en un casting permanente, en una pasarela sonora en la que debemos demostrar si tenemos derecho a la educación, al empleo público, a recurrir a los tribunales. Es un cambio de paradigma total. El euskera determina ahora quiénes son los vascos buenos y quiénes no. El apartheid necesita cosificar a las personas. 

P- El PNV se ha apoyado en EH Bildu para suprimir los límites generales de plazas en euskera en cada administración. ¿Qué significa este cambio legal? ¿Quién lidera este giro que deja fuera a PSOE y PP?

Desde hace mucho tiempo la política lingüística de Euskadi está liderada por el sector más radical , por EH Bildu. En el caso de la Ley de Empleo Público, ya sabíamos cuál iba a ser el resultado porque hasta el propio Pello Otxandiano [EH Bildu]participó en la presentación de la enmienda. Pero en educación esto viene de mucho antes. Los sectores más radicales que no participaron en los consensos sobre la educación vasca en los 80 son los que están imponiendo su política lingüística en los últimos diez años. En el mundo del euskera hay voces muy sensatas, pero no hay alternativas distintas a la que ahora impone EH Bildu. 

P- Esa imposición radical también ha derivado en señalamientos como el realizado contra Comisiones Obreras en la última edición de la Korrika. ¿Comienza a convertirse en sospechoso todo aquel que no sigue las pautas marcadas por la izquierda abertzale sobre el euskera? 

Ya se era sospechoso desde hace tiempo, pero ahora se sienten fuertes para echarles del país. El mensaje es que si no sigues su camino, sobras en este país. Ya no eres un ciudadano de pleno derecho. 

P- En ese escenario cercano a unas posibles elecciones generales, EH Bildu ha planteado al PNV concurrir juntos. Además, Bildu está recuperando conceptos y símbolos de los prolegómenos de la Guerra Civil. ¿Ve en ello un intento de utilizar el guerracivilismo como arma política en 2026? 

Yo creo que es una coartada. Que el nacionalismo radical recurra a la memoria de la República chirría mucho. En Euskadi tenemos que mirar lejos y cerca, muy cerca, a nuestra historia más reciente. Para hablar de memoria democrática también tenemos que mirar cerca. Es un ejercicio de cinismo puro recordar el «alzamiento» injusto y antidemocrático contra la República y olvidar todos los años del terrorismo vasco. ¿Qué entendemos por democracia? ¿Cabe la democracia de los años de plomo? No es nada serio. Desgraciadamente el PNV ha entrado en toda la política lingüística de la izquierda abertzale sin que cruja demasiado. Al PNV se le está estrechando el margen. Confío en que nadie esté tan loco como para lanzarse a la confrontación. Incluso aquellos que piensan que España tiene que ser más uniforme, cuando España no es uniforme. España no es tan uniforme como quieren algunos. Confío en que haya voces sensatas que piensen que el enfrentamiento no va a conducir a nada. 

P- Usted forma parte de un grupo que plantea el desarrollo del federalismo en España, cuando en Euskadi fuerzas como el PNVy Bildu abogan por la plurinacionalidad. ¿Qué plantean los «federalistas vascos»? 

Que queden más claras las competencias de las comunidades autónomas, pero también las herramientas de colaboración entre ellas, y entre ellas y el Estado. También hay que definir la presencia del Estado en las comunidades autónomas. Existe la Conferencia de Presidentes, pero creemos que puede ser más interesante con un encaje institucional claro. También el Senado es un elemento clave para recuperar con urgencia su carácter de Cámara territorial, como establece la Constitución. Ahora todo esto se mueve en negociaciones cruzadas con dinámicas partidarias. 

P-¿Ese modelo federalista puede ser apoyado por fuerzas nacionalistas interesadas en alejar al Estado de sus ciudadanos para alimentar sus proyectos políticos? 

El sistema democrático español se sostiene en la pluralidad política y en la diversidad territorial del Estado. Si fracasamos en el encaje territorial, fracasaremos en el sistema democrático español. Los dos son parte de lo mismo. Si aceptamos que esas fuerzas centrífugas condicionen el marco general, nos estamos jugando el sistema democrático. Sin embargo, también hay quienes ignoran la realidad diversa territorial del Estado. Quizá sea el panorama que se abra en un futuro cercano. El choque de quienes se quieren ir con la concepción del tenéis que ser así. De ese choque no solo se resiente el modelo autonómico: también el modelo democrático. 

DNI Nació en Bilbao (1958), Diplomado en Profesorado y Licenciado en Periodismo. Durante 40 años ha dado clase en euskera y en castellano en colegios de Vizcaya. Ex responsable de la Federación de Enseñanza de CCOO y autor de publicaciones didácticas sobre derechos humanos.

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